Captar lo invisible

Tu puedes mirar un paisaje con tus ojos, fijarte que, partiendo desde tu izquierda -pongo por caso-, un camino se aventura hacia la derecha y en un giro de 90 grados se adentra hacia un bosquecillo mediterráneo donde al final se divisa una casa de campo abandonada.

Tu puedes variar tu visión en función de la salud de tus ojos, del cristal de tus gafas, de su color, incluso tu visión estará condicionada también por tu estado de ánimo que te hará recordar ese instante con uno u otro tono. Pero nunca verás -de manera concreta, no abstracta- lo que no hay. Nunca verás que el camino en vez desde tu izquierda parte desde tu derecha, nunca verás que el camino se adentra, en vez de en un bosquecillo en una playa, pongo por caso. Nunca verás que lo que divisas al final no es una casa de campo si no una fábrica con sus chimeneas. O al menos nunca lo verás objetivamente. Si subjetivamente.

La fotografía para mi es lo mismo. Yo no puedo plasmar en una fotografía algo que no he visto. Yo no puedo plasmar en la fotografía la faz de una modelo sin arrugas si en realidad tenía arrugas y patas de gallo por toda la cara. Yo no puedo seleccionar en un editor de imágenes las piernas de una modelo y hacer un desenfoque gaussiano selectivamente sobre su cuerpo para «rejuvenecerla«. Podré, eso si, pasar la imagen por el filtro de mi mente, es decir mi alma, para que finalmente la imagen que veáis sea mi narración personal sobre ese instante. Incluso aunque yo sea fotoperiodista veréis la noticia a través no solamente del objetivo de mi cámata si no también a través de mis ojos.

Por eso no me gusta hacer fotos BBC (bodas, bautizos y comuniones) ni fotos por encargo, porque lo que yo veo no es lo mismo que lo que los demás ven.

Ante un hecho concreto, fotografiado por mi aparece mi visión subjetiva de la escena. Visión personal que va saliendo de la imagen conforme la termino de procesar. Realmente la empecé a procesar en cuano vi la escena, antes de apretar el botón.

Cuando yo encuentro el positivo final, cuando lo publico y lo expongo a la visión y a la opinión de los demás lo que estoy mostrando será la imagen macerada por mi alma. Aqueñ hecho concreto y objetivo más lo invisible.

Cuando miréis una foto, sea del fotógrafo o fotógrafa que sea, buscad lo invisible que hay en esa foto. Es ahí donde encontraréis a la persona que ha tomado la foto, a su sentir, a su alma, es decir su consciencia, su mente.

 

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