SEMBLANZA

Irreverencias, descaros y otros pecados. Serie de fotografía más o menos erótica.

Lo que pasa con Pitu es que no tiene senos. Es una muchacha sin senos. Su pecho es como el pecho de un hombre que fuese una mujer, de un adolescente que fuese una adolescente. En la generación femenina de Pitu, que es la que ahora tiene veinte años, hay dos pechos de menos.

Mira que he buscado los senos de la niña, he mirado a ver dentro de su mochila de trabajo, en la bolsa de las chucherías, entre los números del bingo, debajo de mi almohada, dentro de la jaula de Piolín, colgados de las duras perchas de la soledad. Nada, no están los senos, no se los ha dejado olvidados en ningún vestido. Hay dos huecos delicados y bellos, los que corresponden a sus senos ausentes, en el tronco del árbol de la noche.
¿Medejo algo? –dice mientras baja la escalera.
Los senos.

Es como el que se deja siempre el paraguas.

Me gusta que no tenga senos, pero me gusta buscarlos.

Una muchacha sin pechos es un bello canto a la gratuidad, porque queda claro que ahí la especie no ha querido prevenir nada, nutrir a nadie.

Hay dos huecos de mujer en el tiempo que pasa.

He mirado también en las fotos, en el vestido gris cuando se lo ha quitado. Cuando Pitu posa –o pasa- delante de la cámara, el visor pentaprisma de la Canon parece que quiere guillotinarle los pechos, y yo entro y salgo de la cámara, me acerco a Pitu y la palpo como si fuera un preso palpando las paredes de su celda, a ver si le encuentro unos senos de luna pálida.

Sería una gran desgracia que a Pitu le crecieran unos grandes senos, de póster para reclutas,de carlinga de camionero, mas no por eso dejo de buscar, de meter y sacar mis manos en los dos agujeros, como copas de champan, que tiene en lugar de senos. A veces pruebo a meterle la mano por sorpresa, en un café, a ver si le cazo un pecho.
Qué haces,ruina. Nos están mirando.

La niña no tiene enos. Falta un par de senos vacilones y transparentes en su generación. Hay una doble ausencia. Una ausencia al cuadrado. Eso es.

Amo en Pitu, además del sabor de su sexo, los senos que no tiene.

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(c) El ojo crítico fotógrafo - 2019
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