Si bien hay miradas que atan más que las cuerdas, estas atan.

Atan pero unen. La cuerdas transmiten vibración, verbo, sentimientos. Entonces es cuando las cuerdas pasan, tramscurren paralelas a las miradas, o estas a las cuerdas, qué más dará.

No hay ser más libre que el que se libera dejándose atar por su atador -o atadora-, cediendo su voluntad voluntariamente. Fíjense que paradoja.

Locos de atar, las cuerdas que atan
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