El ojo crítico

Blog de fotografía personal

Fotos que ya están maduras.

No escribo porque me cuesta. No me prodigo, lo sé, mucho por este blog. Quizás porque no sé qué decir, no porque no sepa cómo decirlo. Y no sé qué decir porque lo que diría saldría de lo más hondo de mis vísceras pero… para eso ya tengo otro blog que es donde me encargo de escribir lo que aquí, en mis fotos, no aparece.

O sí. Aparece porque muestro la realidad más cruda, más gris, más triste y más real. El problema es cuando, tras cientos de fotos tomadas, uno no sabe como procesarlas para que el resultado final muestre lo que realmente he visto a través del visor pentaprisma de mi máquina.

No aparece en las fotos de aquí abajo, las de esta pequeña galería, o tal vez tengas que leerlo entre líneas. No aparece como tan claramente se revela en otras instantáneas. Tampoco soy crítico de mi mismo ni lo pretendo porque sería demasiado exigente. Si lo fuese, si me encargase yo mismo de criticar mis propias fotos no publicaría ni una, pues no me gustan ni un pelo.

Tampoco te pido a ti, querido lector o lectora, que critiques mis fotos ni con halagos ni con reproches. Ni espero ni deseo esa falsa crítica constructiva, pues la mejor crítica constructiva es la sabiduría que uno mismo va adquiriendo, aprendiendo y aprehendiendo -siempre digo esto, porque es verdad- asimilando acontecimientos como una esponja.

Hoy es esta galería en blanco y negro, lo único que las une. O tal vez haya algo más. El tiempo de espera, de maduración de la foto. porque las fotos tienen que estar maduras hasta poderlas mostrar. No vale, como muchos aficionados a la fotografía reiteran, sacar la tarjeta de memoria de la cámara y llevarla a revelar. Eso valdrá para quienes tienen grandes y buenas cámaras, con muchas prestaciones profesionales pero no para mi.

¿Cuál será la próxima galería? ¿Las fotos tomadas con una Yashica Lynx-5000e? A lo mejor.

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