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La Adrada, Ávila.

La Adrada es una villa de la provincia de Ávila, Comunidad Autónoma de Castilla y León, en España.

Situación

La localidad de La Adrada se encuentra en el macizo oriental de la Sierra de Gredos en la zona nombrada como Valle del Tiétar. El municipio delimita al sur con la localidad de Fresnedilla, al oeste con Piedralaves, al este con Sotillo de la Adrada e Higuera de las Dueñas y al norte con Navaluenga y El Barraco

Tranquilidad al llegar. Aunque ya se venía respirando durante el camino. La última vez que estuve cerca de estos lares fue hace más de veinte años, realizando unas maniobras militares con la Brunete nº 1. Ah, que tiempos. Con una novieta –que en mitad de un “te quiero” me olvidó- en Robledo de Chavela, en el pub donde el disjockey hacía las veces de ventador de la chimenea.

Etimología

El origen del nombre de la localidad es motivo de controversia entre varios autores. Algunos de ellos opinan que el origen del nombre se remonta a una tribu bereber mientras que para otros autores es una derivación -propiamente una forma sincopada- de apartada o arredada (salteada o retirada). Otras teorías apuntan a que debe su nombre a uno de sus habitantes llamado Ad-Rada. Según los especialistas en Filología Hispano-árabe, etimológicamente parece provenir del árabe “dâr” (dar vueltas, circular) o “dáur” que significa `turno´ o `vez´ en el mismo sentido de “adra” o contribución que se reparte entre un vecindario para “adrar” o repartir las aguas de riego. [(Diccionario crítico-etimológico de Joan Corominas) y (Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua)]

Y la visita a la estación de seguimiento espacial. Pero no solo era esto. Era respirar una atmósfera especial en los pardos, en todo el valle, con ciervos cruzando la carretera, con toros sueltos entre los árboles y la zeta setenta be montada en las manos.

Historia

No conocemos hoy en día el origen de la población pero se han detectado diversos vestigios romanos (como el puente Mocha sobre el Tiétar) y se especula con la posibilidad de un asentamiento celta en el cerro donde hoy en día se sitúa el castillo.

La primera cita fiable a La Adrada corresponde a 1274, cuando el concejo de Ávila le concede en precario (es decir reservándose una posible devolución) la inmensa dehesa de la Avellaneda (cuya extensión abarcaba gran parte del futuro señorío) en aras de una mejor repoblación.

Ahora era La Adrada.  Las sensaciones, los olores, ya me eran conocidos, familiares. Es una sensación extraña e inquietante llegar a un lugar por primera vez y percibir a los parroquianos como propios, como familiares. Conocer sus lugares y sus costumbres como si uno lo llevase de alguna forma grabado en la corteza de los electrones, en el marasmo del ADN.

En 1393 su primer señor, López Dávalos, logra su secesión de Ávila, convirtiéndola en villa y capital de un extenso señorío que comprendía Sotillo de la Adrada, La Iglesuela, Piedralaves, Casavieja, Fresnedilla y Casillas. En este periodo las tierras de la Adrada fueron repobladas al parecer por gentes oriundas de Estrada (Galicia) y Cinco Villas (Navarra).

En el s. XV, tras un corto periodo en manos de Álvaro de Luna, el señorío pasaría a manos de D. Beltrán de la Cueva. El segundo hijo de éste, D. Antonio de la Cueva fundará el marquesado de La Adrada. El V marqués de la Adrada, Juan Francisco de Leyva y de la Cerda (1604- 77) llegaría a virrey de México.

Llegarse de un sitio a otro sin preguntar, como si llevases allí toda la vida. La Adrada, Don Álvaro de Luna, León Felipe, La Cruz de Alicante… ¿La Cruz de Alicante? ¿Hay algo más extraño que una Cruz de Alicante en un pueblo castellano leonés?
Deshaced ese verso

Con la obtención del título de villa, La Adrada obtiene la facultad de celebrar un mercado semanal y la feria anual de Todos los Santos (en los primeros quince días de Noviembre). En esta, según testimonios de la época, se traficaba, entre otros géneros, con tejidos, ganados, armas, vinos, pieles, esclavos, etc.

En el s. XVI la vida corriente de las gentes se impregna de un fuerte sello religioso. Entre las numerosas cofradías destaca por su…

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